La industria moderna depende de la calidad de sus materiales. Ya sea en los sectores aeroespacial, automovilístico o de tecnología médica, las propiedades mecánicas de los materiales tienen una influencia decisiva en su rendimiento. El tratamiento térmico desempeña aquí un papel clave: los metales y otros materiales se optimizan mediante calentamiento y enfriamiento selectivos para hacerlos más resistentes, duraderos y eficientes. Sólo el uso de materiales de última generación, como el grafito, permite un tratamiento térmico preciso, eficaz y sostenible.